miércoles, 17 de febrero de 2010

Bomarzo


Los Miserables ha sido mi novela favorita por muchos años, con todo y que en este tiempo he leído muchas novelas y autores entrañables. Ahora estoy leyendo la novela que creo pondrá a Los Miserables en segundo lugar de mi lista. Y eso me hace disfrutar mucho su lectura, se llama Bomarzo, el autor es Manuel Mujica Lainez y es argentino.


Bomarzo es una historia sobre un hombre aparentemente inmortal (aparentemente porque aun no la termino), pero basada en un personaje histórico de la nobleza italiana. En la novela el conde de Bomarzo es jorobado, está narrado en primera persona y hasta ahorita todo ha transcurrido en el siglo XVI, pero el narrador sutilmente presume conocer la historia de los siglos posteriores hasta nuestro tiempo. Lo que mas disfruto es el caudal de referencias culturales e históricas, su forma de construir un relato en que interactua con artistas del renacimiento me parece deliciosa, y mas aun, cuando son artistas cuya obra me ha aportado muchos instantes de placer contemplativo. 

Por otra parte, con toda la arbitrariedad que mi gusto personal pueda aportar a este juicio, le encuentro una prosa con fragmentos que me parecen extraordinariamente bellos.

Leo sin prisa, disfrutando cada pagina y releyendo cuando se me antoja. Ya les contaré :)

Salu!

P.D. Liliana, Gracias por el regalazo!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

El mejor pintor del mundo


White painting by Rauschenberg, Robert

-La verdad es que... -dijo Raúl.

Vicente comprendió que había que esperar un poco a saber cual era la verdad. Raúl bajó la mano que sostenía el pincel. Estaban los dos mirando el lienzo claveteado en el bastidor y puesto asi en el caballete. Raúl toco con el pincel la luz del aire, aplastó suavemente el copete de cerdas en la paleta, completamente blanca, acercó el pincel al lienzo. Vicente se apartó para asomarse al paisaje de tejados por el ventanuco de la buhardilla y evitar así distracciones a su hermano.

Raúl miraba el lienzo entrecerrando los ojos y echando la cabeza para atrás, luego daba unas pinceladas aquí y allá.

Ni el pincel ni el lienzo ni la paleta tenían pintura. Nunca la habían tenido. Ni una mota de pintura.

-Como puedes ver, el cuadro está muy avanzado. Ya definido -dijo Raúl-. Quisiera ahora unos toques de luna aquí. A ver si tengo suerte esta noche, a ver si hay buena luna.

Vicente miraba el cuadro en blanco. Respetuosamente, sintiéndolo "muy avanzado, ya definido".

-Quizá es el mejor de mis autorretratos. Qué te parece -dijo Raúl, y bajando la cabeza y ponderando penosamente Vicente dijo:

-Quizá. No sé -y Raúl dijo:

-Es difícil saberlo. Sé crédulo, sigue mirando mis cuadros así, un día los verás del todo y podrás comparar mejor -y volviéndose a mirar a Vicente hizo una pausa cargada de suspense, anunciadora (Vicente lo supo en el acto, esperó con emoción) de que por fin se disponía a decir cuál era la verdad. En efecto, dijo:

-La verdad es que yo debería ser el mejor pintor del mundo...

Vicente Soto
Pasos de nadie. 1991.
Fragento tomado del cuento "Exiliado en el aire".

martes, 1 de septiembre de 2009

Ir al teatro

evafutura


Para librarse de lo cotidiano, de los hábitos, de la pereza mental que nos arrebata el asombro por el mundo, es preciso recibir como un verdadero porrazo.
Eugene Ionesco



A menudo, la mayoría de la gente que uno encuentra en las salas de teatro es gente de teatro. Es decir, aun cuando a todos preferirían estar en el escenario o tras bambalinas, son ellos mismos la mayor parte del publico. Esta nota la escribo para los otros, llamemonos el h. publico, cualquiera que sea la razón por la que nos convertimos en eso. En el tiempo que tengo viviendo en esta ciudad le he llegado a tener un gusto muy especial al teatro, y mas allá de su contenido artístico, su magia creativa y su poesía, lo disfruto por la sorpresa y expectativa de lo inesperado.

El artista utiliza sus recursos como medio para la expresión de emociones, y por esa razón, la experiencia de ir al teatro sera placentera en la medida que podamos liberar de cualquier prejuicio nuestros sentidos y nuestra razón. Como publico no tenemos ningún compromiso con el arte y al sentarnos frente al escenario ninguna responsabilidad recae en nuestros hombros, no debemos preocuparnos por interpretar nada, nuestra única obligación es estar dispuestos a disfrutar algo que no conocemos, algo nuevo. Creo que el error mas común que cometemos y que nos lleva a no disfrutar una obra es el tomar el papel de un crítico de teatro. Nadie nos va a cuestionar nuestras habilidades para juzgar una obra, somos el h. publico, así que tampoco debemos preocuparnos en el transcurso de la obra por como juzgar a un actor, una escenografía, iluminación, sonido, etc., no importa el genero de lo que estamos por ver, creo que la mejor forma de prepararnos es no pensar en nada, acaso el esbozo que a la imaginación induce el titulo de lo que vamos a presenciar.

Estamos ahí para ver y oír, sentir, pero no de la forma que vemos una pintura o escuchamos alguna melodía, sino para entregarnos a la contemplación de una presencia viva, una evolución de recursos en la que el actor renuncia a si mismo, se despoja de si para hacer vivir delante de nosotros a sus personajes, en una aventura prodigiosa lleva su entorno real fuera del alcance de nuestra conciencia, se apodera de nuestra imaginación, en un absurdo al que debemos entregarnos desaparecerán ante nuestros ojos. En el clímax de esta experiencia, cuando la atmósfera de la obra nos envuelva, podremos ver rostros de seres inverosímiles, participaremos de sus emociones en alguna manera y ante esa otra realidad, no veremos lo que verdaderamente esta ante nuestros ojos, una persona cuyo nombre esta apuntado en un tríptico que esta en nuestras manos. Quizás al final, cuando el ver los rostro de nuestros acompañantes nos haga salir del asombro de haber sentido una experiencia ajena, podremos encontrar una razón para saber el porque nos gusto, o que pudo habernos gustado aun mas.

Hay gente haciendo un trabajo creativo increíble en los rincones teatrales por toda la ciudad, mes a mes la cartelera es basta. Son muchas personas las que se tendrían que poner de acuerdo para que una obra saliera mala, y aunque a veces lo logran, siempre habrá en ellas algo que disfrutar.

Así como en en el cine se puede hablar de un "cine de arte", también en teatro se puede hablar de un "teatro de no-arte", no lo digo con intención de restarle merito, ya que cumple un papel tan importante en la difusión del teatro, como para las letras lo hace la literatura popular (e.g. el código da vinci, harry potter -sorry friends- , etc., conste que soy fan de M.L. Estefania), nos entretiene, nos acerca al arte. Pero un actor acostumbrado a actuar frente a una cámara de televisión, que recibe la admiración ordinaria de las masas, necesitaría un ejercicio extraordinario de humildad para desaparecer y darle lugar a la fantasía ante un publico de carne y hueso. Quizá nos deje contentos el haber visto a un actor famoso, si nos hizo reír, mejor, y tal ves disfrutemos un poco ver la representación de una historia. Pero nos estaremos privando de una experiencia irreemplazable si no arriesgamos un poco y nos atrevemos a entrar a esas obscuras salas que a menudo se encuentran casi vacías, en las que la obra se convierte en una convivencia intima entre creadores y publico.

Asistir al teatro significa mucho mas que ir a sentarse en una silla frente a un escenario a presenciar un espectáculo, y es delicioso ir al teatro y ver como se rompe asombrosamente con ese esquema.

Hay quir!

sábado, 7 de febrero de 2009

ganas

hoy me morí de ganas de verte
de besarte
de oírte
hablarte
tocarte
abrasarte
sentirte
arañarte
morderte
recorrerte
acariciarte
beberte
comerte
lamerte
cogerte
amarte
penetrarte
apapacharte
olerte
tomarte
traerte
llevarte
sacudirte
apretarte
enamorarte...

y me morí de ganas
de volverme loco a tu lado,
de hacer contigo cosas
que nos condenen al infierno...

y no estabas

jueves, 5 de febrero de 2009

hacerse a la idea...



... de vivir.

Dolor, calor, amor, ardor, alegría, riza, llanto, suave, fuerte, grande, pequeño, dulce, amargo, ácido, placer, frío, odio -no, odio no-, espasmos, saliva, sudor, caricias, golpes, cosquillas, escalofríos, temblores, besos, suspiros, gritos, orgasmos. Tequila, whiskey, cerveza, vino ofrecido con la boca, aire fresco, pinos, sahuaros, hierba, polvo, montañas, mares, playas, desierto, selva, bosque, ríos, caminos, la nieve, la arena, fogatas, los labios, las caderas, el cuello, los pliegues de la oreja, los senos, el pubis, los hombros, los sobacos, cuartos que amanecen oliendo a sexo. El circo, los caballos, las espuelas, las botas, la salamandra, las lechuzas, la noche, las estrellas, el sol, la luna, el amanecer, las ballenas, las naves espaciales, preguntas, respuestas, internet. Teatros, cantinas, libros, museos, galerías, espacios, librerías, rincones, jardines para hacer el amor, para hacerse el amor, bares, sexshops, cuentos, historias, musica y poesía. Coca, éxtasis, tachas, marijuana y my hero!
Olores, sabores, colores, sonidos, texturas...

lunes, 29 de diciembre de 2008

one night...

-Tu roncas?- pregunto la primera ves que usaríamos una cama para dormir

-ronco, me pedorreo y hablo dormido...

-oye!

- que? tu preguntaste... algunas veces también grito, brinco, o me estiro en la cama como gato parado -dije mientras se iba dibujando una mueca en su cara- ...

-creo que te iras a dormir al sofá, no quiero que me tumbes de la cama...

-no, si quieres me voy a mi casa, pero no al sofá

Su cara era de duda, pero se me acurruco al ver que yo sonreía

-no te preocupes -agregue- no haré nada de eso hoy, solo que tengo que dormir abrazadito.

Yo no le regrese la pregunta, a mi no me importa, además ya se la respuesta, todas las mujeres creen que no roncan. Y yo nunca les diría lo contrario. A mi me hizo sentir bien abrazarla y aspirar el olor que desprendía su cuerpo. Yo le daba besitos pausados en su cuello calientito mientras se iba quedando dormida. Un ratito después ella roncaba tranquilamente, pero ya el señor de la arena hacia que mis ojos se cerraran y me impulsaba a sumergirme en el lado de los sueños...

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Piedra de sol (teatro)


(o como fui no-alteatro a no-ver una no-obradeteatro)

Iría a ver una obra de teatro, pero al llegar, me di cuenta que no había ido al teatro sino al bosque, y que no vería la obra porque me pidieron cubrir mis ojos, y que no era una obra de teatro, sino un poema. Así que lo que puedo decir es: fui a un bosque mágico a experimentar mas allá de los sentidos un poema, a compartir con personas desconocidas pero no extrañas, el olvidado asombro de estar vivos.


Chapultepec es un bosque sagrado. Para nosotros es un privilegio tomar contacto con nuestras raíces a través del poema de Octavio Paz que recoge y hace cantar la sabiduría del México antiguo de una manera magistral y contemporánea.

Con este experimento buscamos indagar las posibilidades de un modelo dramático abierto al principio de incertidumbre y a la interacción del observador-observado. Observo el bosque y me convierto en un árbol bien plantado, más danzante ¿Que importancia tiene para mi la otredad?¿hay algo para la teatralidad contemporánea en un modelo cuántico?

Pedimos la compresión y la complicidad de los asistentes para avanzar en esta indagación, un riesgo necesario creemos, para mantener vigente el olvidado asombro de estar vivos.

Es importante advertir que este trabajo no es un evento escénico convencional, pues requiere de un esfuerzo que rebasa el del espectador tradicional

Gracias, Nicolás Núñez


La recomendación para que asistan es ABSOLUTA, y corranle, porque quedan poquisimas "presentaciones". Hay que llevar un paliacate y llegar puntuales, ponerse flojitos y cooperar :) . Cuando ya no la puedan experimentar, se las cuento, con piedra de sol en mano.

Aqui la info.

martes, 25 de noviembre de 2008

Recorriendo la extraña entraña...

...
Acércate más, más cerca.
Dame tu mano.
En mis historias encontrarás
lo que es limpio, lo que es bello,
lo que transparente brota de mí
como una flor...


Andrés Henestrosa.


Salí a caminar un rato, a mirar rostros por la calle, rostros inexpresivos que rehuyen las miradas, rostros de ciudad, es todo lo que hay a veces, no hay sonrisas ni buenos deseos, solo la indiferencia que se acopla con la lluvia y te moja los zapatos, y no queda mas que el murmullo de las gotas que se rompen sobre las hojas de los arboles y las luces nocturnas reflejadas sobre el pavimento mojado.

Extrañaba uno de esos bares donde entras y la gente sabe tu nombre y te tienden la mano con agrado, cuando no con una cerveza. En su lugar, encontré un café de esos donde las chicas tienen como una mas de sus tareas el sonreír cuando te ven llegar, te sirven con agrado lo que pidas y después si te sientas un rato en algún rincón y observas, encontraras toda clase de rostros humanos que afloran hermosos cuando la sonrisa abandona su obligación y descansa sobre la cotidianidad a veces lacerante. Encuentras tambien toda clase de vivencias inocuas esparcidas al aire por voces impunes, interpretaciones, cuentos, imaginación, dramas, comedias, horripilantes comedias de la vida, gente que duerme de noche interpretando actos necesariamente para los que suelen escuchar con desesperación palpitante el canto de la luz del alba. Yo le regrese la sonrisa -no hay porque restregarle a las personas nuestra iluminación de que todo es una mierda-. Sin embargo, salio de mi rostro una sonrisa no fingida, real, fue una sonrisa que me sorprendió a mi mismo, fue como si a una pequeña parte de mi no se la estuviese llevando la chingada. Me olvide de ello, un lapsus, fue una fluctuación, di un hasta luego y salí a seguir mojando sentimientos.

Esta ciudad esta llena de rincones inesperados, de oasis que solo se presentan a los ojos de las almas que navegan en desiertos de sentimientos calcinantes. Puede ser una calle, un parque, una banca, un kiosco, un sendero apartado, hasta una mesa de café o cantina, o una pared donde perduran las huellas de la gente. Pasaba por uno de esos rincones, el jardín de Juan Rulfo, apenas se puede creer que un lugar tan tranquilo se encuentre en medio de esta ciudad. De pronto vi ahí en el suelo un billete de 100, los tome, torpemente me sentí contento de haber salido a caminar y casi olvide que habían sido esas cuatro paredes las que me habían echado a la calle con su silencio. Otro lapsus. Cuanto dinero se encuentra uno por las calles de esta ciudad, empecé a recordar. Debo encontrarme varios billetes y monedas en el año, pero solo recuerdo los mas grandes. Recuerdo las calles, los lugares. Lo que no recuerdo nunca, es el dinero que he perdido, ese no tiene importancia para la memoria. En cambio quise recordar, en esas caminatas por los parques, por las calles mojadas, por lugares de conocer gente, cuantas veces he encontrado tirado algún sentimiento de que adueñarme, una sonrisa, un abrazo, alguien con quien charlar y compartir un trago. Y cuando -a lo Sabina- salgo buscando un encuentro que me ilumine el día, encuentro un jodido billete. Que clase de broma es esta! No he encontrado muchos amigos deambulando por las calles de esta ciudad, como si me ha pasado en otros lugares. Que incapacidad la mía! En cambio, a diferencia de los billetes, los afectos perdidos los recuerdo a cada paso. Todas mis ausencias viajan a mi lado y dan conmigo los pasos que no dimos juntos.

Quizá mi suerte cambie si abandono el billete, si lo dejo ahí a la intemperie quizá a la próxima encuentre algún afecto desconocido, alguien con un corazón que sepa latir. Abandonar la moneda para que mas tarde otra persona lo encuentre y crea que es afortunada... No esta vez. Me lo pensaré bien. Por lo pronto, entraré al próximo bar que encuentre, me sentare y pediré dos cervezas, serán buena compañía en este pinchi desierto mojado. Después de unos tragos miraré las sombras acariciando la atmósfera al compás de la música, quizá mas tarde las telarañas empiecen a embellecer nuestra mesa. Tal ves después -entre las luces violáceas de la noche multiplicadas en cristales reflejantes, o en el humo de inciensos mágicos elevándose con su danza de caderas, entre las sombras, en el murmullo de voces alegres acopladas al alcohol de mis venas-
encuentre una alucinación
                                          en donde
                                                          mirar
                                                                        su rostro.

viernes, 17 de octubre de 2008

Taquicardias (fragmento)

Cogimos por primera vez en la sala de mi casa mientras mi novia dormía en la recámara. Salí a despedir a unos amigos, pensé que ella pediría un taxi para irse pero al entrar a la casa me recibió con un beso cachondisimo, y me dijo -quiero coger!- Yo me puse muy nervioso -cálmate, mi novia esta en la recámara- la empuje un poco y me fui a ver si Elia estaba despierta, ella tan linda dormía profundamente. Carla se dio cuenta que con todo y mis nervios me había excitado y cuando regrese a la sala estaba terminando de quitarse la tanga, toda la noche me estuvo sacando de onda mientras se le transparentaba bajo su pantalón ligero. Mierda! Yo no sabia que hacer cuando se me pego al cuerpo desnuda y me susurro -no pasa nada, anda, cógeme- mientras me metía la lengua en la boca y me desabotonaba a jalones la camisa -no me vayas a romper la camisa- le dije, mientras nerviosísimo y tímidamente le tocaba por primera ves sus nalgas que se veían deliciosas iluminadas por una luz amarilla que se colaba por la ventana de una lampara de la calle y la recorría desde la espalda como acariciándola -no quiero hacer esto- dije con voz temblorosa y como respuesta se metió mi pene en la boca. Mierda! Elia podía despertar en cualquier momento, yo no podía dejar de pensar en ello, me estaba volviendo loco cuando me di cuenta que el miedo me tenia excitado como nunca, levante a Carla del piso, la bese, la alcé tomándola de las nalgas y la penetre. Me lleva la chingada ya soy infiel! pensé y sentí como la sangre me empujaba las sienes. Esto no es un relato pornográfico, así que no les cuento mas, terminamos rápido, con mi mano metida en su boca para que no se escaparan sus gritos, ya no se si yo hice ruidos porque mis oídos solo registraban el flujo sanguíneo. Me vestí de inmediato y sintiendo la presencia de Elia en la sala pero todo eran producto de mi miedo, fui a la recámara y ella dormía como angelito lo cual me lleno de ternura y me tranquilizo, saque una cobija y se la di a Carla -si quieres duerme en el sofá- le dije y me fui a abrazar a mi novia. Intente dormir pero no podía dejar de pensar en lo ocurrido, estaba muy confundido tratando de apartar de mi mente el cuerpo desnudo que dormía en la sala, luego de dos horas de estar ahí con la mente revuelta sentí a Elia que empezaba a despertarse, sentí su aliento cálido cerquita del mio, la redondez de sus pechos pegados a mi cuerpo y el abrazo de sus piernas, lo disfrute, me hice el dormido, pero después de un ratito empezó a besarme y a acariciar mi rostro como cuando tiene ganas de hacer_el_amor al alba. 

No estaba listo para ser infiel, o quizá si, pero me sacaba ronchas, así que termine con Elia un mes después, de hecho, ella me termino - siento que ya no estas participando y eso me esta volviendo loca - me dijo, y me estampo dos años de amorosa relación a través de la bocina de un celular que se quedaba sin saldo. Yo estaba desecho, había tanto amor en esa relación que podría llenar páginas y páginas de anécdotas que siempre estarán en mi equipaje, pero se que no me creerían nada. Así que vamos al algo que si me creerán. Llame a Carla con el ultimo minuto de crédito y nos vimos una hora después en su casa. Cogimos durante toda la noche, con todo el tiempo del mundo, recorrer su cuerpo con calma fue delicioso, besarla con ternura fue lindo, pero al otro día por la mañana me levante temprano y sintiendo los bolsillos del alma vacíos y volteados hacia afuera sin sentimientos. Estaba podrido, soy un imbécil, todos los hombres de mi familia lo habían sido, mi abuelo lo fue, mi padre lo fue, mis hermanos y primos lo eran y yo los detestaba a todos por ello, así que mala semilla, que podía yo hacer con eso? Prepare café y me tome la primera taza de dos sorbos, sentí como el liquido caliente bajaba por mi garganta y me sentí mejor, llene de nuevo la taza y fui a la cama, el olor del café empezaba a llenar el departamento, deje la tasa donde Carla pudiera tomarla al despertar, y como soy un imbécil tierno le di un beso en la frente y me marche, no sin antes voltear desde la puerta y verle el culo redondo y suave como dos grandes dunas recién formadas después de una tormenta en el desierto. 

Salí a la calle tarareando mi fragmento favorito de Turandot e imaginando que mi voz era como la de el viejo Lucciano. Camine rumbo a la universidad, empecé a pensar en Elia y me deprimí un poco, hay que disfrutar un poco la tristeza, como diría el buen Charly, la vida no es solo ir por ahí metiendo y sacando aire de los pulmones. Hacia un día lindo, el sol estaba a media altura y había pocas nubes, casi no hay días así en esta ciudad, desde donde estaba caminaría una media hora antes de llegar al instituto, caminaba por una acera húmeda, había llovido un poco la noche anterior, a la orilla del camino mire un perro que se lamentaba, me acerque y vi su hocico un poco raspado y sus ojos tristes, lo acompañé un momento, al lado a punto de extinguirse había un charco cristalino, mire en el y encontré que mis ojos no eran muy diferentes a los del perro. Se lo achaque al movimiento del agua, me rasque las bolas y decidí no deprimirme mas por ese día. 

 En ese momento vi la sombra de alguien y al voltear me encontré con un colega -Pobre animal, caminas al instituto?- dijo, y no se porque me dio la sensación de que no se refería al perro, pero no encontré ningún pretexto para no caminar juntos, así que echamos a andar. El era una de esas personas que les gusta mucho oír su voz, menuda compañía! Todos mis colegas son una pinta de cretinos, hablando siempre de sus proyectos y sus investigaciones inútiles tratando siempre de justificarse como si estuviesen a punto de resolver la hambruna mundial, sumidos en su ensimismamiento no se dan cuenta de lo excluyentes que pueden llegara a ser para las personas que los quieren ni se dan cuenta de lo excluidos que están de la realidad, malditos idiotas egocéntricos, todo eso me había dicho Elia al teléfono. Al menos no se dio cuenta que no le puse atención durante todo el trayecto y decidí pensar en Carla. La conocía desde hacia mucho tiempo, habíamos sido amigos desde la secundaria, con separaciones prolongadas habíamos mantenido una amistad constante durante mas de 10 años, conocía a su familia y ella a la mía y mejor me dejo de peroratas, habíamos pasado un montón de cosas juntos. Menos la cama. Lo echo, echo esta, a esa mañana le faltaba algo importante, Elia, asumí mi imbecilidad, me sumergí en el trabajo por unos días (pero con humildad) e inútilmente trate de no darle demasiadas vueltas al asunto, yo me sentia muy jodido. 

No volví a ver a Carla ni a llamarle por varias semanas hasta que un día se apareció por sorpresa en mi oficina, me alegro verla, me levante para saludarla como siempre, pero al acercarme a darle un beso en la mejilla giro su rostro, me metió la lengua hasta las anginas y me empujo sobre el escritorio. Sus besos, me moría de ganas de sentir sus besos de esa manera, y mientras me besaba el cuello sentí que me quitaban un gran peso de encima, en un segundo mis manos estaban recorriendo su cuerpo suavecito y caliente, de repente sentí que se habría la puerta y saltamos. Falsa alarma, era la puerta de la oficina contigua, eran las 9 de la mañana algunas personas apenas llegaban. Asegure la puerta y corrí las persianas. Mi compañero de oficina llegaría dentro de un rato así que debíamos apresurarnos. En un instante sus pequeños y hermosísimos senos están al descubierto, al saborearlos ella emitió un leve gemido, se escuchaban las personan transitar por el pasillo y los ruidos de la oficina contigua, yo sentía las orejas calientes y el temor de estar en el lugar equivocado me hacia sentir los latidos del corazón en las pupilas. Descubrí que el escritorio era un lugar exquisito, la silla giratoria se movía demasiado y hacia ruido y la espalda de Carla marcada al recargarnos sobre el pizarrón era una imagen que me volvería loco por años. No se como volvería a trabajar tranquilo en ese lugar. 

No se cuanto tiempo paso, terminamos, nos vestimos y salimos de la oficina como huyendo, en ese momento no había nadie en el pasillo y un extraño silencio ocupaba todas las oficinas del piso. Una vez afuera encontré a mi compañero de oficina sentado en el jardín esperando no se que cosa, lo salude con la mirada y seguimos. Tomamos un café, platicamos cosas de amigos y quedamos de ir el fin de semana al teatro. Vimos una obra sobre un hombre loco, llegaba a un bar asustado después de haber presenciado un asesinato, se había convertido en testigo involuntario de un descuartizamiento feroz, conforme transcurría la obra compartía tragos con personajes inverosímiles y cada uno le entregaba una pista, y cada pista era una miembro de un cuerpo, al terminar de armar el rompecabezas solo faltaba una pieza, empezaba a delirar. De repente se encontró rodeado de demonios que lo obligaban a encontrar lo que faltaba, lo que faltaba era el mismo, era su alma podrida y terminaba por arrancarse los ojos. Sentí el cuerpo de Carla acurrucándose a mi costado. 

Salimos y caminamos un rato hacia un parque y tratando de olvidar la obra. Nos mirábamos de cuando en cuando a los ojos, seguíamos platicando como amigos pero íbamos tomados de la mano, yo me sentía bien, nos sentamos en la banca de un parque y la bese con ternura, a ella le agrado, seguimos besandonos, poco a poco subía de intensidad, percibía a la gente transitando por la acera y yo metí mi mano bajo su blusa, acaricie su espalda y con la mano que tenia libre me aferre a una de sus nalgas. Terminamos llamando demasiado la atención, empecé a sentir la taquicardia -detente, creo que el parque no es buena idea- me dijo, -de verdad? tendré que pensar en algo mejor - dije mientras recuperaba mis manos traviesas que ya se habían salido de control - creo que tu y yo estamos enfermos- dijo con una sonrisa en los labios mientras se acomodaba la falda - un día haremos_el_amor en este parque a gritos. En ese momento me di cuenta de que me estaba enamorando de esa mujer...

jueves, 2 de octubre de 2008

No se olvida

José Juan Cantúa

Aquellos que se ausentan
fuera del circulo tembloroso que ilumina la vela
aquellos que duermen siempre y sueñan nunca
aquellos que cantan y su voz es la piel de los labios
aquellos que se sumergen
en la corriente tibia de los ríos
y nunca mas salen
aquellos que domestican serpientes
susurrandoles un secreto al oído
aquellos que nunca reciben cartas, pero escriben una,
infinita, sin destinatario
aquellos que alimentan dogmas
con recortes de diarios viejos
aquellos que son personajes prófugos
de una novela inconclusa, sentados para siempre
entre la oscuridad de las cafeterías
aquellos que coleccionan minucias
tales como abrelatas, radiografias, pajaros disecados
aquellos que se adormecen recordando la mirada fija
de su padre muerto
aquellos que padecen hambre, pero nunca comen
ya sea por olvido, por descuido
o por simple falta de información técnica
aquellos que se despiden siempre por ultima vez
aquellos que afilan con instrumentos inverosímiles
los picos de las palomas
aquellos que nunca se miran al espejo
por razones de ideología
(o por alguna otra virtud viciosa)
aquellos que rasguñan las paredes solemnemente
interpretando lejanas partituras
aquellos que esparcen polen en su frente
para que germine allí un tercer ojo
aquellos que charlan con su sombra, animadamente,
sin interrupción
aquellos que renuncian a todo cada tercer día,
sin prejuicios, por cualquier motivo
aquellos que nunca conocieron el mar y se suicidaron
clavandose un puñal en la branquias
aquellos que por cuestiones de seguridad
nunca creen lo que dicen sus propias bocas
aquellos que se desarrollaron clandestinamente,
en todos los sentidos
y tomaron el poder absoluto, clandestinamente
(nadie advirtió la diferencia)
aquellos, en fin, que ignoraron sus propias alas,
ángeles rebeldes o ciegos
      erosionan el reino de los cielos
            desamparando a los pobres
mortales
                   que somos.