miércoles, 26 de noviembre de 2008

Piedra de sol (teatro)


(o como fui no-alteatro a no-ver una no-obradeteatro)

Iría a ver una obra de teatro, pero al llegar, me di cuenta que no había ido al teatro sino al bosque, y que no vería la obra porque me pidieron cubrir mis ojos, y que no era una obra de teatro, sino un poema. Así que lo que puedo decir es: fui a un bosque mágico a experimentar mas allá de los sentidos un poema, a compartir con personas desconocidas pero no extrañas, el olvidado asombro de estar vivos.


Chapultepec es un bosque sagrado. Para nosotros es un privilegio tomar contacto con nuestras raíces a través del poema de Octavio Paz que recoge y hace cantar la sabiduría del México antiguo de una manera magistral y contemporánea.

Con este experimento buscamos indagar las posibilidades de un modelo dramático abierto al principio de incertidumbre y a la interacción del observador-observado. Observo el bosque y me convierto en un árbol bien plantado, más danzante ¿Que importancia tiene para mi la otredad?¿hay algo para la teatralidad contemporánea en un modelo cuántico?

Pedimos la compresión y la complicidad de los asistentes para avanzar en esta indagación, un riesgo necesario creemos, para mantener vigente el olvidado asombro de estar vivos.

Es importante advertir que este trabajo no es un evento escénico convencional, pues requiere de un esfuerzo que rebasa el del espectador tradicional

Gracias, Nicolás Núñez


La recomendación para que asistan es ABSOLUTA, y corranle, porque quedan poquisimas "presentaciones". Hay que llevar un paliacate y llegar puntuales, ponerse flojitos y cooperar :) . Cuando ya no la puedan experimentar, se las cuento, con piedra de sol en mano.

Aqui la info.

martes, 25 de noviembre de 2008

Recorriendo la extraña entraña...

...
Acércate más, más cerca.
Dame tu mano.
En mis historias encontrarás
lo que es limpio, lo que es bello,
lo que transparente brota de mí
como una flor...


Andrés Henestrosa.


Salí a caminar un rato, a mirar rostros por la calle, rostros inexpresivos que rehuyen las miradas, rostros de ciudad, es todo lo que hay a veces, no hay sonrisas ni buenos deseos, solo la indiferencia que se acopla con la lluvia y te moja los zapatos, y no queda mas que el murmullo de las gotas que se rompen sobre las hojas de los arboles y las luces nocturnas reflejadas sobre el pavimento mojado.

Extrañaba uno de esos bares donde entras y la gente sabe tu nombre y te tienden la mano con agrado, cuando no con una cerveza. En su lugar, encontré un café de esos donde las chicas tienen como una mas de sus tareas el sonreír cuando te ven llegar, te sirven con agrado lo que pidas y después si te sientas un rato en algún rincón y observas, encontraras toda clase de rostros humanos que afloran hermosos cuando la sonrisa abandona su obligación y descansa sobre la cotidianidad a veces lacerante. Encuentras tambien toda clase de vivencias inocuas esparcidas al aire por voces impunes, interpretaciones, cuentos, imaginación, dramas, comedias, horripilantes comedias de la vida, gente que duerme de noche interpretando actos necesariamente para los que suelen escuchar con desesperación palpitante el canto de la luz del alba. Yo le regrese la sonrisa -no hay porque restregarle a las personas nuestra iluminación de que todo es una mierda-. Sin embargo, salio de mi rostro una sonrisa no fingida, real, fue una sonrisa que me sorprendió a mi mismo, fue como si a una pequeña parte de mi no se la estuviese llevando la chingada. Me olvide de ello, un lapsus, fue una fluctuación, di un hasta luego y salí a seguir mojando sentimientos.

Esta ciudad esta llena de rincones inesperados, de oasis que solo se presentan a los ojos de las almas que navegan en desiertos de sentimientos calcinantes. Puede ser una calle, un parque, una banca, un kiosco, un sendero apartado, hasta una mesa de café o cantina, o una pared donde perduran las huellas de la gente. Pasaba por uno de esos rincones, el jardín de Juan Rulfo, apenas se puede creer que un lugar tan tranquilo se encuentre en medio de esta ciudad. De pronto vi ahí en el suelo un billete de 100, los tome, torpemente me sentí contento de haber salido a caminar y casi olvide que habían sido esas cuatro paredes las que me habían echado a la calle con su silencio. Otro lapsus. Cuanto dinero se encuentra uno por las calles de esta ciudad, empecé a recordar. Debo encontrarme varios billetes y monedas en el año, pero solo recuerdo los mas grandes. Recuerdo las calles, los lugares. Lo que no recuerdo nunca, es el dinero que he perdido, ese no tiene importancia para la memoria. En cambio quise recordar, en esas caminatas por los parques, por las calles mojadas, por lugares de conocer gente, cuantas veces he encontrado tirado algún sentimiento de que adueñarme, una sonrisa, un abrazo, alguien con quien charlar y compartir un trago. Y cuando -a lo Sabina- salgo buscando un encuentro que me ilumine el día, encuentro un jodido billete. Que clase de broma es esta! No he encontrado muchos amigos deambulando por las calles de esta ciudad, como si me ha pasado en otros lugares. Que incapacidad la mía! En cambio, a diferencia de los billetes, los afectos perdidos los recuerdo a cada paso. Todas mis ausencias viajan a mi lado y dan conmigo los pasos que no dimos juntos.

Quizá mi suerte cambie si abandono el billete, si lo dejo ahí a la intemperie quizá a la próxima encuentre algún afecto desconocido, alguien con un corazón que sepa latir. Abandonar la moneda para que mas tarde otra persona lo encuentre y crea que es afortunada... No esta vez. Me lo pensaré bien. Por lo pronto, entraré al próximo bar que encuentre, me sentare y pediré dos cervezas, serán buena compañía en este pinchi desierto mojado. Después de unos tragos miraré las sombras acariciando la atmósfera al compás de la música, quizá mas tarde las telarañas empiecen a embellecer nuestra mesa. Tal ves después -entre las luces violáceas de la noche multiplicadas en cristales reflejantes, o en el humo de inciensos mágicos elevándose con su danza de caderas, entre las sombras, en el murmullo de voces alegres acopladas al alcohol de mis venas-
encuentre una alucinación
                                          en donde
                                                          mirar
                                                                        su rostro.

viernes, 17 de octubre de 2008

Taquicardias (fragmento)

Cogimos por primera vez en la sala de mi casa mientras mi novia dormía en la recámara. Salí a despedir a unos amigos, pensé que ella pediría un taxi para irse pero al entrar a la casa me recibió con un beso cachondisimo, y me dijo -quiero coger!- Yo me puse muy nervioso -cálmate, mi novia esta en la recámara- la empuje un poco y me fui a ver si Elia estaba despierta, ella tan linda dormía profundamente. Carla se dio cuenta que con todo y mis nervios me había excitado y cuando regrese a la sala estaba terminando de quitarse la tanga, toda la noche me estuvo sacando de onda mientras se le transparentaba bajo su pantalón ligero. Mierda! Yo no sabia que hacer cuando se me pego al cuerpo desnuda y me susurro -no pasa nada, anda, cógeme- mientras me metía la lengua en la boca y me desabotonaba a jalones la camisa -no me vayas a romper la camisa- le dije, mientras nerviosísimo y tímidamente le tocaba por primera ves sus nalgas que se veían deliciosas iluminadas por una luz amarilla que se colaba por la ventana de una lampara de la calle y la recorría desde la espalda como acariciándola -no quiero hacer esto- dije con voz temblorosa y como respuesta se metió mi pene en la boca. Mierda! Elia podía despertar en cualquier momento, yo no podía dejar de pensar en ello, me estaba volviendo loco cuando me di cuenta que el miedo me tenia excitado como nunca, levante a Carla del piso, la bese, la alcé tomándola de las nalgas y la penetre. Me lleva la chingada ya soy infiel! pensé y sentí como la sangre me empujaba las sienes. Esto no es un relato pornográfico, así que no les cuento mas, terminamos rápido, con mi mano metida en su boca para que no se escaparan sus gritos, ya no se si yo hice ruidos porque mis oídos solo registraban el flujo sanguíneo. Me vestí de inmediato y sintiendo la presencia de Elia en la sala pero todo eran producto de mi miedo, fui a la recámara y ella dormía como angelito lo cual me lleno de ternura y me tranquilizo, saque una cobija y se la di a Carla -si quieres duerme en el sofá- le dije y me fui a abrazar a mi novia. Intente dormir pero no podía dejar de pensar en lo ocurrido, estaba muy confundido tratando de apartar de mi mente el cuerpo desnudo que dormía en la sala, luego de dos horas de estar ahí con la mente revuelta sentí a Elia que empezaba a despertarse, sentí su aliento cálido cerquita del mio, la redondez de sus pechos pegados a mi cuerpo y el abrazo de sus piernas, lo disfrute, me hice el dormido, pero después de un ratito empezó a besarme y a acariciar mi rostro como cuando tiene ganas de hacer_el_amor al alba. 

No estaba listo para ser infiel, o quizá si, pero me sacaba ronchas, así que termine con Elia un mes después, de hecho, ella me termino - siento que ya no estas participando y eso me esta volviendo loca - me dijo, y me estampo dos años de amorosa relación a través de la bocina de un celular que se quedaba sin saldo. Yo estaba desecho, había tanto amor en esa relación que podría llenar páginas y páginas de anécdotas que siempre estarán en mi equipaje, pero se que no me creerían nada. Así que vamos al algo que si me creerán. Llame a Carla con el ultimo minuto de crédito y nos vimos una hora después en su casa. Cogimos durante toda la noche, con todo el tiempo del mundo, recorrer su cuerpo con calma fue delicioso, besarla con ternura fue lindo, pero al otro día por la mañana me levante temprano y sintiendo los bolsillos del alma vacíos y volteados hacia afuera sin sentimientos. Estaba podrido, soy un imbécil, todos los hombres de mi familia lo habían sido, mi abuelo lo fue, mi padre lo fue, mis hermanos y primos lo eran y yo los detestaba a todos por ello, así que mala semilla, que podía yo hacer con eso? Prepare café y me tome la primera taza de dos sorbos, sentí como el liquido caliente bajaba por mi garganta y me sentí mejor, llene de nuevo la taza y fui a la cama, el olor del café empezaba a llenar el departamento, deje la tasa donde Carla pudiera tomarla al despertar, y como soy un imbécil tierno le di un beso en la frente y me marche, no sin antes voltear desde la puerta y verle el culo redondo y suave como dos grandes dunas recién formadas después de una tormenta en el desierto. 

Salí a la calle tarareando mi fragmento favorito de Turandot e imaginando que mi voz era como la de el viejo Lucciano. Camine rumbo a la universidad, empecé a pensar en Elia y me deprimí un poco, hay que disfrutar un poco la tristeza, como diría el buen Charly, la vida no es solo ir por ahí metiendo y sacando aire de los pulmones. Hacia un día lindo, el sol estaba a media altura y había pocas nubes, casi no hay días así en esta ciudad, desde donde estaba caminaría una media hora antes de llegar al instituto, caminaba por una acera húmeda, había llovido un poco la noche anterior, a la orilla del camino mire un perro que se lamentaba, me acerque y vi su hocico un poco raspado y sus ojos tristes, lo acompañé un momento, al lado a punto de extinguirse había un charco cristalino, mire en el y encontré que mis ojos no eran muy diferentes a los del perro. Se lo achaque al movimiento del agua, me rasque las bolas y decidí no deprimirme mas por ese día. 

 En ese momento vi la sombra de alguien y al voltear me encontré con un colega -Pobre animal, caminas al instituto?- dijo, y no se porque me dio la sensación de que no se refería al perro, pero no encontré ningún pretexto para no caminar juntos, así que echamos a andar. El era una de esas personas que les gusta mucho oír su voz, menuda compañía! Todos mis colegas son una pinta de cretinos, hablando siempre de sus proyectos y sus investigaciones inútiles tratando siempre de justificarse como si estuviesen a punto de resolver la hambruna mundial, sumidos en su ensimismamiento no se dan cuenta de lo excluyentes que pueden llegara a ser para las personas que los quieren ni se dan cuenta de lo excluidos que están de la realidad, malditos idiotas egocéntricos, todo eso me había dicho Elia al teléfono. Al menos no se dio cuenta que no le puse atención durante todo el trayecto y decidí pensar en Carla. La conocía desde hacia mucho tiempo, habíamos sido amigos desde la secundaria, con separaciones prolongadas habíamos mantenido una amistad constante durante mas de 10 años, conocía a su familia y ella a la mía y mejor me dejo de peroratas, habíamos pasado un montón de cosas juntos. Menos la cama. Lo echo, echo esta, a esa mañana le faltaba algo importante, Elia, asumí mi imbecilidad, me sumergí en el trabajo por unos días (pero con humildad) e inútilmente trate de no darle demasiadas vueltas al asunto, yo me sentia muy jodido. 

No volví a ver a Carla ni a llamarle por varias semanas hasta que un día se apareció por sorpresa en mi oficina, me alegro verla, me levante para saludarla como siempre, pero al acercarme a darle un beso en la mejilla giro su rostro, me metió la lengua hasta las anginas y me empujo sobre el escritorio. Sus besos, me moría de ganas de sentir sus besos de esa manera, y mientras me besaba el cuello sentí que me quitaban un gran peso de encima, en un segundo mis manos estaban recorriendo su cuerpo suavecito y caliente, de repente sentí que se habría la puerta y saltamos. Falsa alarma, era la puerta de la oficina contigua, eran las 9 de la mañana algunas personas apenas llegaban. Asegure la puerta y corrí las persianas. Mi compañero de oficina llegaría dentro de un rato así que debíamos apresurarnos. En un instante sus pequeños y hermosísimos senos están al descubierto, al saborearlos ella emitió un leve gemido, se escuchaban las personan transitar por el pasillo y los ruidos de la oficina contigua, yo sentía las orejas calientes y el temor de estar en el lugar equivocado me hacia sentir los latidos del corazón en las pupilas. Descubrí que el escritorio era un lugar exquisito, la silla giratoria se movía demasiado y hacia ruido y la espalda de Carla marcada al recargarnos sobre el pizarrón era una imagen que me volvería loco por años. No se como volvería a trabajar tranquilo en ese lugar. 

No se cuanto tiempo paso, terminamos, nos vestimos y salimos de la oficina como huyendo, en ese momento no había nadie en el pasillo y un extraño silencio ocupaba todas las oficinas del piso. Una vez afuera encontré a mi compañero de oficina sentado en el jardín esperando no se que cosa, lo salude con la mirada y seguimos. Tomamos un café, platicamos cosas de amigos y quedamos de ir el fin de semana al teatro. Vimos una obra sobre un hombre loco, llegaba a un bar asustado después de haber presenciado un asesinato, se había convertido en testigo involuntario de un descuartizamiento feroz, conforme transcurría la obra compartía tragos con personajes inverosímiles y cada uno le entregaba una pista, y cada pista era una miembro de un cuerpo, al terminar de armar el rompecabezas solo faltaba una pieza, empezaba a delirar. De repente se encontró rodeado de demonios que lo obligaban a encontrar lo que faltaba, lo que faltaba era el mismo, era su alma podrida y terminaba por arrancarse los ojos. Sentí el cuerpo de Carla acurrucándose a mi costado. 

Salimos y caminamos un rato hacia un parque y tratando de olvidar la obra. Nos mirábamos de cuando en cuando a los ojos, seguíamos platicando como amigos pero íbamos tomados de la mano, yo me sentía bien, nos sentamos en la banca de un parque y la bese con ternura, a ella le agrado, seguimos besandonos, poco a poco subía de intensidad, percibía a la gente transitando por la acera y yo metí mi mano bajo su blusa, acaricie su espalda y con la mano que tenia libre me aferre a una de sus nalgas. Terminamos llamando demasiado la atención, empecé a sentir la taquicardia -detente, creo que el parque no es buena idea- me dijo, -de verdad? tendré que pensar en algo mejor - dije mientras recuperaba mis manos traviesas que ya se habían salido de control - creo que tu y yo estamos enfermos- dijo con una sonrisa en los labios mientras se acomodaba la falda - un día haremos_el_amor en este parque a gritos. En ese momento me di cuenta de que me estaba enamorando de esa mujer...

jueves, 2 de octubre de 2008

No se olvida

José Juan Cantúa

Aquellos que se ausentan
fuera del circulo tembloroso que ilumina la vela
aquellos que duermen siempre y sueñan nunca
aquellos que cantan y su voz es la piel de los labios
aquellos que se sumergen
en la corriente tibia de los ríos
y nunca mas salen
aquellos que domestican serpientes
susurrandoles un secreto al oído
aquellos que nunca reciben cartas, pero escriben una,
infinita, sin destinatario
aquellos que alimentan dogmas
con recortes de diarios viejos
aquellos que son personajes prófugos
de una novela inconclusa, sentados para siempre
entre la oscuridad de las cafeterías
aquellos que coleccionan minucias
tales como abrelatas, radiografias, pajaros disecados
aquellos que se adormecen recordando la mirada fija
de su padre muerto
aquellos que padecen hambre, pero nunca comen
ya sea por olvido, por descuido
o por simple falta de información técnica
aquellos que se despiden siempre por ultima vez
aquellos que afilan con instrumentos inverosímiles
los picos de las palomas
aquellos que nunca se miran al espejo
por razones de ideología
(o por alguna otra virtud viciosa)
aquellos que rasguñan las paredes solemnemente
interpretando lejanas partituras
aquellos que esparcen polen en su frente
para que germine allí un tercer ojo
aquellos que charlan con su sombra, animadamente,
sin interrupción
aquellos que renuncian a todo cada tercer día,
sin prejuicios, por cualquier motivo
aquellos que nunca conocieron el mar y se suicidaron
clavandose un puñal en la branquias
aquellos que por cuestiones de seguridad
nunca creen lo que dicen sus propias bocas
aquellos que se desarrollaron clandestinamente,
en todos los sentidos
y tomaron el poder absoluto, clandestinamente
(nadie advirtió la diferencia)
aquellos, en fin, que ignoraron sus propias alas,
ángeles rebeldes o ciegos
      erosionan el reino de los cielos
            desamparando a los pobres
mortales
                   que somos.

sábado, 13 de septiembre de 2008

capirotada


De cualquier manera cuando bracitos-de-mar llego yo estaba en mal estado, no quería a nadie, los días se sentían fríos y los malbarataba alimentando obsesiones, era como diría el viejo Withman, un caminante amortajado. Un día llego con su magia, hizo magia con sus labios, con su aliento, con sus manos, magia que sacudía todo por un instante, quedamos a merced de un dulce magnetismo que salio desde nuestras entrañas hasta el infinito llenándolo todo. Somos un accidente en la vida, un experimento aute-ntico de gozo y dolor, partículas suspendidas en el aire, sujetas al va y ven de un dulce magnetismo que nos arrastra. Me enamore hondo y quería todo con bracitos-de-mar pero me las arregle para que mis obsesiones le arrebataran la esperanza y a mi su cariño. Así que cuando bracitos-de-mar se fue no puedo decir que quede peor, pero si me sentí como cuando en la inocencia de la niñes te das cuenta por ves primera que alguien, el perro, el gato, un amigo, en el mundito bonito que habitas, alguien no te quiere, y es el primer pasito para que la vidita empiece a irse a la mierdita. Y como en la niñes llore de soledad. Pero feliz de que haya ocurrido, de haber salido de la mortaja por un tiempo. Quizá sea bueno darme cuente de que soy un imbécil, pero aun así, creo que si algún día tengo suerte y unos brazos de mar llegan y me arrebatan, no sera gracias a mi que las cosas no se vayan a la mierdita. Y conste que no hablo en símbolos...

domingo, 7 de septiembre de 2008

Estampas del Cusco

Un recorrido por Cusco y el Valle Sagrado de los Incas. Las zonas arqueologicas son Pisag y Ollantaytambo. Luego les contare. Que lo disfruten!





















Mas fotitos en Cusco-MachuPicchu


En el cafe se ve una figura blanca, es como una flor. Es el reflejo de una lampara que cuelga en el techo. No es increible? Solo soy un tipo con una camara (sean gentiles).

viernes, 15 de agosto de 2008

Las ausencias

(cuando el desierto me
esconda en sus entrañas,
inventare tu fantasma
para no estar solo)

Al abrir la puerta de la casa entraron en tropel, antes de que yo terminara de instalarme, habían encontrado guarida en infinitos recovecos, reclamando su instante, su lugar en el espacio, se habían repartido todos los rincones, parecían felices por la mudanza. Yo, por instantes, casi me olvido de ellas.


Por la tarde, el silencio que llegaba de la calle pesaba sobre mis oídos, lo único que atino hacer es tomar una guitarra, recorrer su caja acinturada por un momento me reconforta; intento una melodia que no logro armonizar, y me quedo finalmente repitiendo esos acordes que me agradan, así, sin voz, sintiendo como las vibraciones llegan no solo a mis oídos, sino que a través de mis dedos se transfieren a todo el cuerpo, escuchando con la piel, con los huesos como una caja de resonancia biológica, con el hígado, sintiendo poco a poco el intento de cada célula por tomar parte en esa danza de alientos prolongados.

Suelto la guitarra, el sueño me vence por un instante, cuando abro los ojos veo de nuevo la casa vacía, y esas sensaciones empiezan a recorrerme, no hay nadie aqui, solo demasiado espacio, demasiado tranquilo, demasiado frío, me siento como un asteroide que mira las estrellas a lo lejos en medio de la obscuridad, buscando un rincón de atmósfera donde hacer una ultima llamarada. En la obscuridad no distingo claramente lo que pasa, pero siento que todo se mueve y se lanza contra mi, desde el lugar donde me encuentro miro los platos y las cucharas sobre una mesa olvidada y esas sillas en las que nadie se ha sentado en mucho tiempo y los libros cuyas paginas nadie ha abierto, plumas de tinta seca, las hojas caidas de un arbol que se asoma por la ventana, miro también las frutas que se pudren de nostalgia en un frutero carcomido por el tiempo y el polvo que poco a poco va cubriendo todo y se apodera en una guerra de minúsculas partículas de cada milímetro de superficie, veo esa danza aterradora de la naturaleza de la que mi propio cuerpo empieza a tomar parte, el vacío empieza a hacer presencia, intento escapar y todas esas imagenes me bloquean el paso hacia la puerta que parece alejarse mas a cada paso que doy, la ventana es cada ves mas amplia, las paredes se estrechan y me atrapan, el espacio y sus caprichos terminan aterrandome, pierdo el control, tropiezo y caigo con un ruido de vidrios y de huesos estrellandose, la vista se me nubla, necesito respirar...

Al abrir de nuevo los ojos estoy sentado y la guitarra sigue entre mis piernas. Siento una mano que toca mi hombro y a mi lado aparece una de ellas. Sonríe como siempre:

-Hola!, cuéntamelo todo, oí que gritabas - dice.

Y le cuento,

-Soñé, que te habías salido de mi equipaje...

domingo, 3 de agosto de 2008

Algo del baúl ...

Cuando tenia 7 u 8 años viví un accidente en la carretera con mi familia. Íbamos a Magdalena, el carro era un chevrolet 72 con estacas, adelante mi mama, mi papa y mi hermana pequeña, mi hermano y yo íbamos atrás, nos encantaba ir de coleros, sin importar a que fuera, una visita aburrida a familiares, o una divertida si estaban primos o algo pesado si nos ponían a ayudar en lo que fuera, todo lo valía con tal de disfrutar el paseo, la aventura que era viajar en la parte trasera descubriendo cualquier cosa en el campo o en los autos que pasaban o pasábamos.

El carro se quedo sin frenos y empezó a arder, había lumbre por el frente y mi hermano y yo no nos dábamos cuenta, solo disfrutábamos el aire caliente del desierto en nuestras caras. De repente vino la sorpresa, el carro salio de la carretera y de el salieron corriendo mi madre y mi padre con mi hermana en los brazos, no se a que velocidad iríamos, a mi me paresia muy rápido pero ni mi mama ni mi papa se lastimaron al salir del carro que seguía, o al menos no lo recuerdo (que egoísta!). Nos gritaron que saltáramos, y hasta ese momento yo me di cuenta que el carro estaba incendiándose. Fue todo tan rápido e impresionante! No lo pensé ni un instante, como gato asustado salí corriendo hacia atrás y me lance al vacío (cuando uno tiene 7 u 8 años eso se siente como lanzarse al vacío), en la caída me di un catorrazo que no recuerdo muy bien, pero que importaba, me había salvado de las llamas o de la posible explosión, solo me recuerdo en el suelo adolorido y mi mama gritándome desde lejos algo que no entendía.

Para mi mala suerte, el carro tenia otros planes, podemos llamarle a partir de aquí el carro-asesino. Después de que yo salte fue y se estrello con algo y aun prendido (muy prendido porque funcionaba el motor y estaba en llamas todo el) se le voltearon los cambios (así lo comentaban los adultos) y decidió meter reversa y regresar por mi, el muy maldito. Yo en el suelo medio desperté con los gritos, al voltear a mi izquierda, aun tirado y adolorido(pero a salvo de las llamas jeje) lo vi venir derechito a mi. No se si en ese momento tragué saliva, o solo trago saliva cuando lo recuerdo, la llanta estaba quizá a dos metros de mi torso y avanzaba con un rodar decidido, solo alcance a arrastrarme dando dos brazadas cuando la llanta me alcanzo las piernas. Antes de que la otra llanta llegara mi mama me alcanzo y me arrastro fuera de su camino, yo no recuerdo eso porque después de la primera llanta me 'resetie', solo recuerdo que después lloraba de la mejor manera que un niño de 7 o 8 años puede llorar en esa circunstancia, recuerdo que estaba muy asustado, sentía MIEDO como si el carro-asesino fuera una persona que decidió hacerme daño y que podía volver, recuerdo que mucha gente llego a auxiliarnos y que sentía que las piernas me ardían y me desesperaba que nadie me entendiera que sentía como si tuviera las piernas en las brazas, pedía agua y me daban a tomar, pero yo lo que quería era un remojon en las piernas. La llanta me paso a la altura de las rodillas y no me quebró ningún hueso, solo me arranco un trozo grande de piel de la pierna izquierda, y me dejo algunas secuelas pero nada graves, aun tengo esa cicatriz grande. Al final el carro-asesino se fue deteniendo poco a poco con los arbustos y mi hermano bajo de el tranquilamente con ayuda de mi padre, aun tengo esa imagen grabada en la memoria. Aquí pueden reírse, mi hermano fue muy listo, nunca le he preguntado como vió el todo desde arriba, pero lo hare pronto, ya les contare. De hecho nunca le pregunte a nadie como se sintieron, no supe si alguien mas salio lastimado, en mi papel de victima principal del carro-asesino no me preocupé por nadie mas.

El accidente no fue tan traumático para mi como imagino que lo fue para mi madre que me salvo del segundo aplastón del carro-asesino(Mama, nunca te podre agradecer lo suficiente, nunca te he dicho todas las veces que has sido mi héroe). Pasaron los días y cuando ya no tenia dolor-ardor tube animo para saborear lo bueno que pude rescatar de la experiencia: mes y medio de vacaciones y la indulgencia de familia y amigos, lo cual es genial si tienes 7 u 8. En la escuela había un niño con el que siempre peleaba por el lugar en el salón de clase, se llamaba Fernando. Desde que inicio el año cada uno había asumido que el lugar era suyo, así que el que llegaba temprano lo tenia, y siempre peleábamos un poco. Cuando volví a la escuela después del accidente algunos niños me preguntaban que me había pasado, la mayoría de ellos se habían enterado. Durante la ceremonia a la bandera Fernando me hablo y me dijo " <$BlogOwnerNickName$> , de hoy en adelante el asiento es tuyo y no voy a volver a quitártelo". Fue un gesto de amistad que unos años después llegaría a significar mucho para mi.

Un lunes, durante el primer año de la preparatoria, cuando ya no eramos niños, Fernando no regreso mas a la escuela, falleció sin que nadie se diera cuenta.

viernes, 15 de febrero de 2008

destrozandome... mmmmh


Del libro "Muriendo de amor por esa perra¨

de Angel Carlos Sanchez.



La caricia más suave que me dio

escuece todavía;

el ojo busca y sólo halla

el golpe de su ausencia,

la espesa luz de su olvido

quemando lo que toca.

¿Qué será del filo de su voz,

a quién destripará su indiferencia?

Yo le daría a beber de mis heridas,

afilaría las garras de su alma

y sostendría a la víctima siguiente,

si al menos un segundo,

una brevísima fracción

de cualquier pequeño instante,

aceptara que ha gozado

destrozándome.